lunes, 16 de septiembre de 2024

01. La crisis del Antiguo Régimen


Llamamos ANTIGUO RÉGIMEN a la forma en que se organizaba la economía, la sociedad, la política y la cultura entre los siglos XVI y XVIII. Son los siglos a los que llamamos Edad Moderna, que se sitúa entre la Edad Media (siglos V-XV) y la Edad Contemporánea (siglos XIX-XXI).

El Antiguo Régimen se define por una serie de características:

1) Tenía una economía de base agraria, muy regulada y en la que el principal elemento de progreso era el comercio a larga distancia.

La mayor parte de la gente obtenía sus medios de vida de la agricultura y ganadería de subsistencia. Eso significa que el campesino producía sobre todo para su propio consumo, no para vender en el mercado. En la mayoría de los casos, el campesino no era dueño de las tierras que explotaba.

Aún no existía la industria. La actividad artesanal o manufacturera estaba en general controlada por los gremios.



2) Se trataba de una sociedad estamental, es decir, que la posición de cada individuo en la sociedad dependía de su pertenencia a un estamento.

Existían dos estamentos privilegiados, es decir, que tenían privilegios jurídicos como, por ejemplo, no pagar impuestos personales. Además poseían la mayor parte de la tierra y ocupaban los puestos más influyentes. Los dos estamentos privilegiados eran la nobleza, a la que se accedía por nacimiento o como premio por servicios al rey, y el clero (sacerdotes, monjes y monjas, frailes...), al que se accedía por ordenación sacerdotal.

La mayoría de la población, desde los banqueros y comerciantes más ricos hasta el más pobre de los mendigos, formaba el Tercer Estado, es decir, el estamento de los no privilegiados.

3) El sistema político más común era la monarquía absoluta de derecho divino.

Una monarquía absoluta es un sistema político en el que el rey concentra todos los poderes. El reino aparece como un señorío del rey, casi como su propiedad, y sus habitantes son súbditos, es decir, individuos sometidos al rey.

La monarquía absoluta de derecho divino es un tipo de monarquía absoluta en el que se justifica la posición del rey por la voluntad de Dios ("Rey por la gracia de Dios"). Es típica de los siglos XVII y XVIII.

La ILUSTRACIÓN es un movimiento cultural que nació en Francia en el siglo XVIII y que defendía que el libre uso de la Razón permitiría traer a las sociedades el progreso material y espiritual.

Como herederos de la Revolución científica, los ilustrados defendían una visión práctica y aplicada de la Razón, sin despreciar sus aspectos más técnicos. Ejemplo de ello fue la redacción de la Enciclopedia, que trataba de recopilar ordenadamente todos los conocimientos de la Humanidad. Diderot y D'Alembert fueron sus promotores y numerosos ilustrados participaron en esta monumental obra.

En el cambio hacia una nueva época, la Ilustración puso de manifiesto la necesidad de liberar a la Razón de cualquier autoridad política o religiosa, defendiendo una cultura laica, es decir, independiente de la religión, y la libertad de expresión. Otras ideas importantes del movimiento ilustrado fueron:

- El progreso se alcanza con la ciencia y la técnica.

- La naturaleza es el origen de todo lo auténtico.

- La felicidad es un bien al que todo hombre tiene derecho.

Sobre el valor central de libertad, los autores ilustrados, como Voltaire, Montesquieu o Rousseau, desarrollaron las ideas políticas nacidas en la Revolución Inglesa. Esas ideas influyeron en el Antiguo Régimen, creando una nueva forma más suave de absolutismo, el despotismo ilustrado.

El despotismo ilustrado es una forma de monarquía absoluta en la que el rey sigue concentrando todo el poder, pero en el que justifica su gobierno por su capacidad de traer el progreso a sus súbditos, de acuerdo a los ideales ilustrados. Se da en Europa en el siglo XVIII.

Podemos resumir la idea en la famosa frase: "Todo por el Pueblo, pero sin el Pueblo".

Aunque la Ilustración creía en el diálogo más que en la lucha violenta o revolución como forma de cambiar la sociedad, puso los principios básicos del liberalismo político, que en el siglo siguiente acabaría con el absolutismo mediante la revolución. Estos principios básicos son los siguientes:

- La libertad como valor supremo: El objetivo del poder político debe ser defender la libertad y los derechos individuales de la persona (igualdad ante la ley, libertad de expresión, propiedad privada, etc).

- Soberanía nacional: El derecho a gobernar sólo puede proceder de la voluntad del conjunto de los ciudadanos, llamado Nación, que es la fuente de todo poder legítimo, la auténtica soberana (o sea, reina). Rousseau fue quien aportó este concepto.

- Sistema representativo: la voluntad del conjunto de ciudadanos se manifiesta eligiendo representantes para que gobiernen en su nombre por un tiempo determinado.

- Estado de Derecho: Para defender los derechos individuales es necesario que toda actuación de los ciudadanos y sus gobernantes esté de acuerdo con un conjunto de leyes escritas. A menudo se establece por encima de todas las leyes una única ley suprema, a la que se llama constitución.

- División de poderes: Para evitar que los gobernantes abusen de su poder, se divide el poder político en tres poderes que recaen en instituciones diferentes. Está basado en las ideas de Montesquieu. El poder legislativo es el poder de hacer leyes y reside en un parlamento de representantes (en España, las Cortes). El poder ejecutivo es el poder de administrar el país de acuerdo a las leyes y reside en el Gobierno. El poder judicial es el poder de juzgar las infracciones o violaciones de las leyes y reside en los Tribunales.


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