domingo, 1 de diciembre de 2024

11 La España franquistra


El régimen de Franco (1939-1975) fue una dictadura militar que se basaba en varios principios ideológicos:  

a) Autoritarismo. Como es propio de una dictadura militar, Franco gobernaba de forma autoritaria: concentraba todos los poderes y los ejercía sin controles legales, aplastando toda oposición política mediante el uso de la fuerza. Las libertades políticas fueron suprimidas.

b) Militarismo. Franco consideraba que los valores y procedimientos del ejército debían dominar en la vida pública española. Por eso el poder civil (instituciones políticas, tribunales...) quedó sometido al poder militar.

c) Antiliberalismo y antisocialismo. Franco justificaba su dictadura como una medida necesaria para frenar lo que él creía que eran los grandes enemigos de la Nación española: la democracia liberal y el movimiento obrero.

d) Conservadurismo. En la base del régimen de Franco se encontraba un fuerte conservadurismo, es decir, la defensa del orden social existente y de las tradiciones culturales y sociales.

e) Nacional-catolicismo. El régimen de Franco unía dos elementos ideológicos en uno: por un lado, un nacionalismo agresivo, que defendía la supremacía de la Nación sobre el individuo y que identificaba a la Nación con los valores ideológicos propios de la extrema derecha; por otro, el catolicismo, considerado como el valor supremo de la Nación española. Esto significó una alianza muy estrecha entre el Estado y la Iglesia Católica, que logró importantes privilegios, el monopolio sobre la educación y el control sobre la vida cultural.

f) Influencia fascista. El régimen franquista surgió cuando los fascismos estaban en auge. Para atraerse la ayuda de los países fascistas y aprovechar la capacidad de movilización y de control político que tenían estos movimientos, el régimen franquista adoptó características formales propias del fascismo: creación de un partido único (el "Movimiento Nacional", cuyo núcleo era la "Falange Española Tradicionalista y de las JONS"), un sindicato único dirigido por el Estado (a esta práctica se llama sindicalismo vertical), actos públicos de masas, símbolos tomados de la Falange, como el saludo fascista, la camisa azul, el yugo y las flechas, etc.

En la práctica, el régimen se basaba en el equilibrio de poder entre cuatro grandes familias políticas (católicos, monárquicos, falangistas y carlistas) y en un amplio apoyo entre los sectores sociales acomodados.

Aunque el régimen mantuvo siempre los mismos principios básicos, mostró cierta capacidad de adaptación a las circunstancias.

Entre 1939 y 1957 el régimen franquista persiguió con mucha dureza a cualquiera sospechoso de no simpatizar con él. Durante esta época el franquismo se asemejaba bastante a un régimen fascista. La Falange era la familia política más poderosa. La represión política fue en esta época más fuerte que nunca. Cualquier sospechoso de no simpatizar con el régimen podía ser condenado a la cárcel o a pena de muerte en juicios militares sin ninguna garantía jurídica, o sencillamente podía ser secuestrado y desaparecer. Muchos tuvieron que exiliarse, o perdieron su trabajo o fueron expuestos a la deshonra pública sólo por sus ideas políticas.

España no participó oficialmente en la II Guerra Mundial, pero apoyó claramente a la Alemania nazi e incluso envió tropas de voluntarios falangistas (algunos de los cuales en realidad fueron obligados a ir) a ayudar a los alemanes en el frente ruso: se le llamó la División Azul. Por eso al concluir la II Guerra Mundial España quedó aislada internacionalmente, al ser considerada el último de los regímenes fascistas. A fin de superar el aislamiento Franco trató de maquillar el régimen para hacerlo parecer una democracia y le dio el nombre de "democracia orgánica". Pero no convenció a nadie.

Los efectos económicos negativos de la posguerra y el aislamiento se agravaron por la Autarquía, una política económica que pretendía desarrollar el país sin recurrir a las importaciones y con una economía dirigida por el Estado. Como resultado la crisis de la posguerra fue muy dura y larga. La economía española retrocedió décadas.

Franco rechazó a Juan de Borbón como candidato al trono y mediante la Ley de Sucesión (1945) se reservó el derecho de nombrar a su propio sucesor.

 

A partir de 1953 la Guerra Fría permitió a Franco salir del aislamiento internacional. Mediante los pactos de Madrid Franco consiguió ayuda económica americana a cambio de la instalación de bases militares estadounidenses.

Desde 1957 Franco nombró gobiernos tecnócratas cuyo objetivo era abrir la economía española al exterior para lograr el crecimiento económico y evitar así la apertura política. Esta liberalización de la economía, junto con los bajos costos de la economía española y los ingresos procedentes de la emigración española en el exterior y del turismo, permitieron el boom económico de los años 60.

Las concesiones políticas con las que el franquismo trató de responder a las demandas nacidas del desarrollo económico no convencieron a nadie. Al sector más duro del régimen le parecían demasiado radicales. A los que reclamaban mayor libertad les parecían demasiado pequeñas.

A lo largo del tiempo se había desarrollado una importante oposición clandestina (o sea, perseguida por el poder), centrada especialmente en las universidades y fábricas. La principal fuerza de la oposición clandestina era el PCE (Partido Comunista de España). Menor fuerza tenía el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) y la oposición liberal, ambos dirigidos desde el exilio. En Cataluña y País Vasco también había una fuerte oposición nacionalista.

En los 60 una parte de la oposición se radicalizó. En 1962 jóvenes activistas del PNV (Partido Nacionalista Vasco) fundaron el grupo terrorista ETA (Euskadi Ta Askatasuna, que en vasco significa "País Vasco y Libertad"). A partir del mayo del 68 el anarquismo recobró fuerza y surgieron pequeños grupos terroristas comunistas, como el GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre).

Como respuesta, en los 70 el régimen se endureció y las tensiones aumentaron, especialmente por el asesinato del Presidente Carrero Blanco y la crisis del petróleo.

 

En 1975 Franco murió. Según había dispuesto, Juan Carlos I fue coronado Rey de España. Con Juan Carlos I no se mantuvo el régimen franquista, sino que se inició el camino para una transición pacífica a la democracia

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