La construcción de la España democrática no fue una tarea fácil. La muerte de Franco dejó una situación de incertidumbre. Su sucesor, Juan Carlos I, asumía la Jefatura de un Estado totalitario y concentraba en su persona todos los poderes que había ostentado el dictador.
Los defensores del régimen confiaban en que mantuviera su esencia totalitaria. Por otra parte, los partidos y sindicatos democráticos, cada vez más organizados en la clandestinidad, tenían poca confianza en que el nuevo Jefe del Estado pudiera transformar el régimen franquista en un sistema democrático.
Pese a las dudas y desconfianzas, por una vez en la historia de España los dirigentes políticos de distintas ideologías supieron estar a la altura de las circunstancias. La monarquía era una herencia del franquismo, pero si se comprometía a devolver la libertad y la soberanía al pueblo español era mejor colaborar con ella que atacarla, pensaron algunas personas.
El último presidente del gobierno que había designado Franco, Carlos Arias Navarro, siguió siéndolo durante los primeros meses del mandato de Juan Carlos I. El pueblo español esperaba reformas y se incrementaron las protestas y manifestaciones en las calles, pero la respuesta del gobierno siguió siendo la de reprimir con mano dura las manifestaciones. La mayoría de los partidos políticos democráticos, todavía ilegales, por primera vez unieron sus fuerzas en un órgano conjunto, denominado Coordinación Democrática, que defendía la ruptura total con el régimen franquista.
En 1976 Juan Carlos I cesó a Arias Navarro y designó al primer presidente del Gobierno elegido por él mismo. El encargo recayó en Adolfo Suárez, un político del régimen franquista que había sido anteriormente ministro, pero que tenía ideas aperturistas. Adolfo Suárez recibió el encargo del rey de proyectar una reforma política del régimen, lo que hizo mediante la elaboración de una Ley para la Reforma Política, que fue aceptada por las Cortes franquistas y aprobada por el pueblo español consultado en referéndum en 15 de diciembre de 1976. La Transición había empezado. A partir de esta ley se procedió a legalizar a los partidos políticos y sindicatos y se convocaron unas elecciones libres para elegir un parlamento que elaborara una Constitución.
En este ambiente de dudas y esperanzas, el 15 de junio de 1977 el pueblo español volvía a participar en unas elecciones después de más de 40 años sin este derecho. Ganó UCD, el partido de Suárez, aunque no obtuvo mayoría absoluta. El principal partido de la oposición fue el PSOE (Partido Socialista).
La Constitución aprobada en 1978 no satisfacía plenamente a casi ningún grupo político, pero por eso mismo era aceptable casi por todos. Fue aprobada por referéndum por una mayoría aplastante del pueblo español el 6 de diciembre de 1978.
Utilizamos el término transición para referirnos al cambio de régimen político de la dictadura franquista a nuestro actual sistema democrático.
El gobierno de Adolfo Suárez tuvo que hacer frente en estos años a la fuerte crisis económica que afectaba al país, para lo cual llegó a un acuerdo con las principales fuerzas políticas, sindicatos y empresarios, que se plasmó en la firma de los denominados Pactos de la Moncloa, que, entre otras cosas, consiguieron frenar en 1978 la escalada de los precios en medio de una situación económica preocupante.
Los inicios de la nueva democracia española, en funcionamiento desde 1979, fueron tiempos difíciles. Que la democracia pudiera seguir adelante se lo debemos al inmenso deseo de paz y libertad expresado por el pueblo español. A pesar de los intentos por volver a la dictadura por nostálgicos del Franquismo, como ocurriría el 23 de febrero de 1981 con el Golpe de Estado con la entrada de la guardia civil en el Congreso de los Diputados encabezados por el teniente coronel Antonio Tejero.
Desde 1982, con Felipe González (PSOE), a nuestros días han gobernado España dos partidos políticos que representan ideologías diferentes: el Partido Socialista Obrero Español y el Partido Popular. El hecho más destacado del primer gobierno socialista fue la entrada en la Unión Europea en 1986 y en la Alianza Militar de la OTAN.
Entre las principales reformas llevadas a cabo en la etapa de gobiernos socialistas se pueden destacar:
- La ampliación del Estado del bienestar
- La ampliación de los derechos y libertades, con medidas como la legalización parcial del aborto o el establecimiento de televisiones privadas.
- Una importante mejora de las infraestructuras de comunicaciones en nuestro país (AVE, autovías).
- Una reforma del ejército, que ha dejado de ser una institución de reminiscencias autoritarias y se ha convertido en una garantía de defensa de nuestra democracia y de la seguridad internacional.
- Una profunda reforma de la economía, destacando especialmente la reconversión industrial que supuso el desmantelamiento de gran parte de la industria pesada en sectores como el naval, siderúrgico y minero.
- La incorporación de España a la moneda única de la UE
- Un aumento del crecimiento económico de nuestro país, que comenzó a permitir un descenso importante de la tasa de paro.
- Un aumento de la inmigración. En 2007 eran ya más de cuatro millones las personas extranjeras que residían en nuestro país y colaboraban en el desarrollo de nuestra sociedad.
- Incremento de la desigualdad económica entre la población a nivel social y territorial.
Entre los principales aspectos a destacar durante los ocho años del Partido Popular tras ganar José María Aznarlas elecciones de 1996, destacan
En el siglo XXI continúa la alternancia política de los gobiernos del PSOE por José Luis Rodríguez Zapatero y del PP con Mariano Rajoy. Llegando al momento actual con Pedro Sánchez como presidente del gobierno.

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