lunes, 16 de septiembre de 2024

02. La Revolución Francesa


La Revolución Francesa marca el nacimiento del mundo contemporáneo. Representa la materialización de los principios políticos y jurídicos de la Ilustración, de los que seguimos siendo herederos.

Podemos enumerar las siguientes causas:

• Una serie de malas cosechas hicieron que los precios de los alimentos subieran, lo que extendió el malestar entre las clases populares y provocó varias revueltas.

• La burguesía, que en los últimos tiempos se había hecho más fuerte e influyente, estaba cada vez más enfadada porque los estamentos privilegiados no pagaban impuestos y se reservaban los puestos y honores más altos. Los burgueses veían injusto que se les obligara a pagar impuestos y se les considerara inferiores a los estamentos privilegiados, cuando ellos aportaban con su trabajo mucho más a la prosperidad de Francia.

• Finalmente, la monarquía francesa atravesaba grandes problemas financieros por las recientes guerras y los grandes gastos de la lujosa Corte de Versalles, el palacio real. Para resolver el problema el rey, Luis XVI, guiado por los principios del despotismo ilustrado, intentó obligar a los estamentos privilegiados a contribuir en el pago de un nuevo impuesto. Curiosamente, esa fue la chispa que hizo arder la revolución.


EL CAMINO A LA REVOLUCIÓN

El rey se vio obligado a convocar los Estados Generales. Pero esta convocatoria fue aprovechada por los burgueses y el resto del Tercer Estado (campesinos, clases populares...) para organizarse y exponer sus reclamaciones en una serie de cuadernos de quejas.

Cuando se inauguraron los Estados Generales en mayo de 1789, los representantes del Tercer Estado se negaron a representar a un solo estamento con sólo un voto, pues eso los dejaba en minoría frente a los dos estamentos privilegiados. Ya que representaban a la mayoría de la población, y además a la parte de la población que creaba riqueza, exigieron que no hubiera un voto por estamento, sino un voto por persona.

Como el Rey se negó, los representantes del Tercer Estado se fueron de los Estados Generales, ocuparon la Sala del Juego de la Pelota y se proclamaron Asamblea Nacional, es decir, representantes legítimos de la Nación Francesa, o sea, del conjunto de los franceses, con independencia de su estamento. Los franceses ya no eran súbitos del Rey, ahora eran ciudadanos soberanos.

La toma de la Bastilla

ESTALLA LA REVOLUCIÓN

Mientras esto sucedía, en las calles de París y otras grandes ciudades miembros de la burguesía y las clases populares formaron milicias (es decir, grupos armados de voluntarios) para defender a la Asamblea Nacional y para tomar el poder en los ayuntamientos. La cárcel parisina de la Bastilla fue tomada al asalto por los revolucionarios para conseguir armas. Luis XVI se vio obligado a reconocer la Asamblea Nacional y los nuevos ayuntamientos.

LA ASAMBLEA NACIONAL

Gracias a ese respaldo popular, en los dos años siguientes la Asamblea Nacional se dedicó a desmontar el Antiguo Régimen mediante una serie de leyes:

· Abolió el feudalismo. Se acabaron los privilegios sociales y la economía dejó de ser feudal, con el beneficio de la burguesía.

· Firmó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en la que se reconocía como derechos sagrados e inviolables la libertad individual, la igualdad de derechos, la propiedad privada y la seguridad jurídica.

· La Iglesia quedó sometida al Estado, lo que enemistó a la Iglesia católica con la Revolución.

· Finalmente, se promulgó la primera constitución europea, la Constitución de 1791, que convirtió a Francia en una monarquía parlamentaria y constitucional, en la que quedaban garantizados la ideología de lo que hoy llamamos liberalismo político.

LOS PROBLEMAS DE LA REVOLUCIÓN

Pero los logros revolucionarios se alcanzaron en medio de grandes tensiones. La lucha entre los revolucionarios y los enemigos de la Revolución desembocó en una guerra civil. Además, los países más poderosos de Europa declararon la guerra a la Francia revolucionaria para defender el absolutismo y la posición del rey Luis. Por otra parte, la inestabilidad y la guerra agudizaron la crisis económica y el aumento de precios, extendiendo el descontento social.

Para acabar, los revolucionarios estaban divididos.

· Los moderados, los girondinos, defendían la monarquía constitucional, el Estado de Derecho y el sufragio censitario (sólo votaban los más ricos).

· Los radicales, los jacobinos, defendían la República, el derecho del Pueblo a no someterse a las leyes cuando fuera necesario y el sufragio universal masculino (votaban todos los hombres mayores de edad).

· También estaban los Sans-culottes (los desarrapados), que eran personas de clase baja y eran los más radicales.

En 1791 Luis XVI intentó huir de Francia, pero fue capturado. El intento de fuga dio mayor influencia a los radicales, que en 1792 tomaron el poder por la fuerza y proclamaron la República. En 1793 Luis XVI fue juzgado por traición y condenado a morir en la guillotina.

Robespierre

Surgió la Convención Nacional, una nueva asamblea más radical. Bajo la dirección del político Maximilien Robespierre, se suspendieron las libertades constitucionales y se implantó un régimen de terror, justificándolo por la necesidad de vencer por cualquier medio a los enemigos de la Revolución. Las ejecuciones en la guillotina se multiplicaron.

Pero los abusos cometidos durante el Terror acabaron creando una fuerte oposición, que tomó fuerza cuando la situación de Francia comenzó a mejorar, especialmente en el frente de batalla. En 1794 los moderados dieron un golpe de Estado, Robespierre fue ejecutado y se impuso un nuevo régimen: una República moderada en la que el sufragio censitario daba una mayor influencia política a los sectores más acomodados.

La Guillotina

Durante este período la situación en el exterior se hizo cada vez más favorable. Los franceses pasaron de invadidos a invasores. Y el general más exitoso era el joven Napoleón Bonaparte. Pero las victorias militares no evitaban que la inestabilidad económica y la violencia política continuaran. En 1799 varios políticos, respaldados por el poder militar de Napoleón, dieron un golpe de Estado y establecieron un gobierno autoritario dirigido por tres cónsules, entre ellos el propio Napoleón. No tardaría en apoderarse de todo el poder en solitario.

Un joven Napoleón

La Revolución había concluido. Ahora un gobierno de orden se encargaría de estabilizar la situación para consolidar los principios más moderados de la Revolución a cambio de renunciar a ciertas libertades políticas.



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