Los rasgos característicos del espacio urbano son su alta densidad de población, su extensión y su mayor dotación de todo tipo de infraestructuras; pero sobre todo la particularidad de las funciones urbanas, especialmente las económicas, concentrándose la actividad y el empleo en los sectores secundario y terciario, siendo insignificante el primario.
Definición de ciudad
No resulta fácil definir el concepto de ciudad, pero podemos fijarnos en varios criterios para distinguir a una ciudad de un pueblo:
- Por el número de habitantes. El límite de habitantes a partir del cual una localidad es considerada oficialmente ciudad varía en cada país. En España se considera ciudad a una localidad que supere los 10.000 habitantes.
- Por la forma y disposición de sus edificios. En la ciudad predomina la aglomeración de edificaciones y los edificios de gran altura.
- Por las funciones que desarrollan. En la ciudad existe una gran variedad de funciones y a gran escala. Lo más típico de la ciudad es que predominan las actividades económicas relacionadas con el sector terciario (servicios).
Funciones de la ciudad
- Función residencial. Se da en las zonas en que predominan las viviendas para la población y puede encontrarse por toda la ciudad. Los barrios residenciales son muy diferentes según el nivel económico de sus habitantes. Normalmente las viviendas del casco antiguo están más deterioradas y son ocupadas por gente de poco poder adquisitivo. Pueden distinguirse barrios de clase media (antiguos ensanches con bloques altos) y barrios más exclusivos de clase alta (normalmente con casas individuales). En la periferia de la ciudad también suelen situarse barrios de chabolas.
- Función comercial. Se basa en la distribución y venta de los productos que consumen los habitantes de la ciudad. En el centro de la ciudad suelen situarse comercios especializados en productos caros. En las afueras se sitúan los grandes centros comerciales, para favorecer el tráfico y el aparcamiento. También entran dentro de la función comercial las sedes de grandes empresas que se dedican al comercio a gran escala.
- Función industrial. Es la que desarrollan las fábricas. Por sus inconvenientes y molestias para la población suelen situarse en las afueras de la ciudad en zonas específicas (polígonos industriales) aunque en algunas ciudades las fábricas todavía ocupan zonas importantes dentro de la ciudad. Con el tiempo, antiguas instalaciones industriales pueden reconvertirse en espacios de ocio o pasar a formar parte del patrimonio cultural de la ciudad.
- Función administrativa. Es la que desarrollan las instituciones de gobierno, que pueden ser del gobierno del estado (capital de un país), de una región (capital autonómica) o de una provincia (capital provincial). Normalmente, los edificios administrativos se sitúan en el centro de la ciudad.
- Otras funciones. En la ciudad se desarrollan otras funciones importantes que benefician a sus habitantes y a los de toda la región cercana, como la función educativa, la función sanitaria, funciones culturales, de ocio, etc.
Hablar de morfología de una ciudad es hablar de cómo es la ciudad en su conjunto, tratar de describir sus formas.
Pero ¿en qué cosas me fijo para hablar de las formas de una ciudad? Pues básicamente hay dos aspectos que dan forma a toda ciudad:
- El trazado y rasgos de sus calles. Se trata de analizar si son más rectas o curvas, más anchas o estrechas, largas o cortas, si están bien organizadas o forman un laberinto...
- Sus edificios. Seguro que cuando paseas por una ciudad notas que son las fachadas de los edificios una de las cosas que más personalidad dan a cada barrio.
El plano de una ciudad es un mapa a gran escala que nos muestra sus calles y edificios con bastante detalle e información. Cuando analizamos y comparamos planos urbanos, nos damos cuenta de que en el fondo casi todos tienen rasgos comunes y que podemos notar distintos tipos de plano según el trazado de las calles que predomine.
- El plano desordenado o irregular. En él las calles no siguen un orden fijo, suelen ser sinuosas (curvadas) y estrechas, dando una sensación de laberinto. La mayoría de los cascos históricos de las ciudades europeas más antiguas tienen este tipo de plano.
- El plano ortogonal, también llamado reticular, en damero o hipodámico. Predominan las líneas rectas en el trazado de las calles, que se cortan perpendicularmente formando cuadrículas, con una gran sensación de orden. Se producen muchos cruces de calles, lo que entorpece el tráfico urbano de nuestros días. Se usó mucho este plano en los ensanches del siglo XIX, los nuevos barrios que se construyeron en esa época para las clases acomodadas.
- El plano radiocéntrico. Las calles principales parten de un punto central destacado de la ciudad, normalmente una plaza de importancia simbólica. Otras calles importantes se disponen en forma de circunferencias alrededor del espacio central, lo que facilita las comunicaciones entre todos los barrios periféricos y entre cada uno de éstos y el centro de la ciudad.









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