domingo, 1 de diciembre de 2024

08. El periodo de entreguerras


DE LOS FELICES AÑOS 20 AL CRAC DEL 29

El esfuerzo de reconstrucción de Europa tras la I Guerra Mundial provocó una época de crecimiento económico y de optimismo: los felices años 20. EEUU se convirtió en la primera potencia mundial. Pero las bases reales de ese crecimiento eran más débiles de lo que parecían: era una economía muy endeudada e inestable, con una demanda más débil de lo que parecía. El exceso de optimismo favoreció el endeudamiento y la especulación en bolsa.

En 1929 el crac de la bolsa de Nueva York extendió el pánico entre los inversores y arruinó a numerosos bancos y empresas. La crisis se extendió de EEUU al resto de los países.  Como no supieron frenarla, se convirtió en una larga depresión que duró toda la década de los 30

Para frenar la depresión se adoptaron políticas económicas intervencionistas. Además, para proteger la producción nacional mediante impuestos a las importaciones se extendió la práctica del proteccionismo.

 

DEMOCRACIA, COMUNISMO Y FASCISMO

Durante el período de entreguerras se produjo el avance de la democracia en países como Alemania y España. Además, la democracia se abrió a la mujer, ya que en los países más desarrollados comenzó a extenderse el sufragio femenino tras décadas de lucha sufragista.

Sin embargo, este florecimiento de la democracia fue breve. Pronto la democracia se vio amenazada por la expansión de regímenes autoritarios, entre ellos dictaduras militares, y por los totalitarismos de derecha y de izquierda. Estos ataques se hicieron más peligrosos a partir de la crisis del 29. Las trágicas consecuencias sociales de la depresión crearon el ambiente ideal para el triunfo de los totalitarismos.

Un régimen totalitario es un tipo de sistema político, surgido en el siglo XX, que defiende el total sometimiento de los individuos al Estado, controlado por un partido único cuyo líder concentra todos los poderes y es venerado como un ser sobrehumano. Este tipo de régimen intenta controlar todos los aspectos de la vida de sus ciudadanos, a los que exigen no solo obediencia sino total adhesión.

Los principales regímenes totalitarios del período son el comunismo soviético, de extrema izquierda, y los fascismos, de extrema derecha, como los de Alemania e Italia.

 

La revolución de octubre de 1917 fue una revolución socialista dirigida por el sector más radical del marxismo ruso, los bolcheviques.

El triunfo de la revolución hizo que el Imperio Ruso fuera sustituido por el primer estado comunista de la Historia: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Era una federación de repúblicas con un sistema económico socialista, cuya base de poder eran los sóviets o asambleas. Se basaban en el marxismo, que quería eliminar la propiedad privada de los medios de producción y conquistar el poder mediante la revolución para establecer un sistema político obrero, al que llamaban dictadura del proletariado. Los proletarios eran los obreros industriales. Los soviets, sin embargo, quedaron controlados por el Partido Comunista, que se convirtió en el partido único.

Hasta 1924, Vladimir Ilich Ulianov (conocido como Lenin) dirigió la URSS. A su muerte, el poder pasó a Josef Stalin, que eliminó a todos sus adversarios y convirtió la URSS en una dictadura totalitaria en la que se rendía culto a su personalidad. Stalin colectivizó la producción y sometió la economía a una estrecha planificación estatal, diseñada en sus planes quinquenales. Aunque la planificación tuvo efectos muy negativos en muchos ámbitos, logró convertir a la URSS en una potencia económica y militar de primer orden.

Mediante la III Internacional (o Internacional Comunista) la URSS dirigió a la mayoría de los partidos comunistas del resto del mundo. La influencia de la URSS radicalizó a una parte del movimiento obrero. A cambio, el temor a ella radicalizó a la derecha, llevándola hacia posturas autoritarias o totalitarias.

 

Llamamos fascismos a una serie de movimientos políticos surgidos en el período de entreguerras que combinan los ideales de la extrema derecha con tácticas propias de la extrema izquierda y un estilo innovador. Lucharon contra el socialismo y la democracia liberal.

Los movimientos fascistas más influyentes fueron el fascismo italiano y el nacionalsocialismo (o nazismo) alemán.

 

El fascismo italiano conquistó el poder en Italia en 1922, organizado en el Partido Nacional Fascista y dirigido por Benito Mussolini. Se desarrolló gracias al descontento que había entre los italianos por la inestabilidad política y los conflictos sociales. Una vez en el poder, Mussolini fue convirtiendo poco a poco el régimen liberal en un sistema totalitario.

 

El nacionalsocialismo alemán conquistó el poder en 1933, organizado en el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes y dirigido por Adolf Hitler. Aprovechó para ello el deseo de revancha de los alemanes contra el Tratado de Versalles y el conflicto social generado por la inflación de los años 20 y la depresión de los años 30. Una vez en el poder, Hitler convirtió rápidamente Alemania en un sistema totalitario. El régimen nazi se caracterizó por su extremo racismo. La comunidad judía fue especialmente perseguida, anunciando el horror del holocausto, que sucedería ya durante la II Guerra Mundial.

 

La política exterior agresiva de Italia y sobre todo Alemania condujo al estallido de la II Guerra Mundial.

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